Un hecho poco conocido para la gente que se inicia en el cultivo de plantas carnívoras es el tipo de agua que hay que utilizar.

La máxima precaución con el agua de las plantas carnívoras es comprobar que la cantidad de partículas disueltas en el agua sea inferior a 80 PPM para la mayoría de las plantas, aunque hay un poco de controversia en cuanto a este parámetro.

El agua de osmosis suele cumplir esta condición, pero antes de usarla, es recomendable comprobar que el agua que sale del filtro es adecuada: dependiendo del tipo de agua entrante (si es un agua muy dura) y del estado de mantenimiento de los filtros, el agua saliente podría aún ser demasiado dura (el total de partículas disueltas es superior a 80 PPM).

medidor tds

En caso de no disponer de una forma de medir las PPM disueltas en el agua, la forma más segura siempre es usar agua destilada, ya que seguro que contiene menos de 5-10 PPM. El agua de condensación del aire acondicionado también es válida, siempre y cuando no haya pasado por tuberías sucias que puedan añadir partículas.

El motivo por el cual algunas plantas carnívoras necesitan este tipo de agua es porque sus raíces no están preparadas para recibir alimento. Especialmente algunos elementos químicos como el Ca (calcio). En cambio sus raíces si pueden absorber pequeñas cantidades de N (nitrógeno) y P (fósforo). Las plantas carnívoras viven en sustratos muy pobres en nutrientes. El exceso de nutrientes aportado por un tipo de agua incorrecto podría quemar o estropear de forma irremediable las raíces y consecuentemente, la planta entera.

Todas las hipótesis apuntan a que es precisamente la falta de nutrientes en el sustrato lo que ha llevado a las plantas insectívoras a desarrollar mecanismos para atraer, atrapar y digerir insectos (y, a veces, otro tipo de animales).

Por lo anterior, el agua no debe llevar abono, a pesar de que hay cultivadores más expertos que añaden algún tipo de abono en el sustrato, como bolitas de osmocote al fondo de la maceta, sin entrar en contacto con las raíces.

Lo más recomendable es no abonar ni añadir abono al agua para las plantas insectívoras. Pero como sabemos que cuando vas a informarte, puedes encontrar información sobre gente que sí que lo hace (y a todos nos gusta experimentar!), dejamos los siguientes consejos para la hora de abonar:

  • La forma más lógica de abonar una planta carnívora es por la “trampa”, pues es por donde realmente puede obtener alimentos.
  • No te excedas con el abono. Las plantas carnívoras no necesitan gran cantidad de nutrientes.
  • Podemos cazar bichos, o usar bichos muertos, para ponerlos directamente en las trampas. Esto no funcionará en la dionaea muscipula, ya que su trampa necesita un estímulo físico para comenzar el proceso digestivo: el insecto debería estar vivo o tener algún tipo de movimiento.
  • Pulveriza con un abono alto en Nitrógeno las trampas pegajosas de las droseras, procurando que llegue al sustrato la menor cantidad posible.
  • Añade trocitos de osmocote (una bola entera puede ser excesivo) o comida de pez en escamas dentro de alguna de las trampas de sarracenias y nepenthes. No en todas las trampas!!
  • ¡Cuidado a la hora de alimentar con escamas de pez! Pueden descomponerse y la planta puede sufrir una infección fúngica. Si utilizas las escamas de color verde, queda más estético. Prueba a colocar alguna escama de pez en las glándulas de la drosera para observar cómo comienza el proceso digestivo.

Si abonas tus plantas carnívoras, comparte tus consejos. Éxitos y fracasos nos enseñan a todos a aprender!