¿Tienes ya una Dionaea muscipula en tus manos? Bien, pues seguramente entenderás gran parte de lo que te digo en esta entrada. 

Todos los que tenemos Dionaea muscipula y especialmente los que vivimos en climas cálidos sabemos a la perfección que cada año, y me refiero a literalmente cada año, aproximadamente en Enero o Febrero, trasplantamos nuestras Dionaea. 

¿Por qué lo hacemos?

Muy sencillo, porque tienen la mala costumbre de que cuando llega la hibernación, o poco antes, enterrarse. En realidad no es que se entierren, sino que las hojas nuevas que van creciendo crecen de la parte baja del rizoma y por lo tanto, experimentan un crecimiento hacia abajo (aunque las hojas siguen tirando para arriba).
Bien, estas manía que tienen puede provocar problemas de crecimiento, desde deformaciones hasta crecimiento muy lento, o incluso la muerte si son cultivadas en maceta y no se trasplantan, el porqué del crecimiento lento ya lo hablaremos otro día en otra entrada.

Así que no hay más que hablar, si las Dionaea muscipula quieren ser trasplantadas, se trasplantan y punto. Si tienes una planta, no es muy problemático, pero si tienes miles puede resultar tedioso. En la entrevista que hice a Carniflora ya le pregunté acerca de esto por lo que podéis ver el vídeo si lo deseáis.

En realidad la entrada de hoy viene a raíz de que al realizar hoy los trabajos del vivero al exterior, donde está la colección de Sarracenias grandes, he visto una Dionaea muscipula en maceta M12 desperdigada entre las Sarracenias

y me he fijado en que estaba saliendo de la hibernación muy bien con un buen crecimiento y con el rizoma nada enterrado. Luego he estado pensando que esta planta ya debía hacer 2 años que estaba en esa maceta, puesto que el año pasado no saqué Dionaea muscipula en formato M12 fuera. Además, el musgo de la capa superior da bastante pista de que se trata de una planta que no se ha tocado en bastante tiempo. Así que para mi agradable sorpresa hacía 2 años que no había sido trasplantada y crecía allí, tan a gusto. Y seguirá sin trasplantarse.

Creo que la explicación de no haberse enterrado debemos buscarla en las Sarracenias, la sombra que proyectan cuando hace más calor sirve para que la temperatura del sustrato de Dionaea muscipula no suba tanto y en consecuencia no se entierran.

Mi razonamiento de porque se entierran bajo algunas condiciones os la explicaré otro día. Por cierto, si más adelante, cuando vayan sacando trampas paso por delante de ella, la fotografiaré y lo colgaré siguiendo este hilo.