No me queda ninguna. Ya está, ya lo he soltado. En efecto, ya no me queda ninguna Drosophyllum de las más de 70 que llegué a tener hace casi 2 años. ¿Que pasó?¿ Lo quieres saber? Pues bien, ahí va mi historia de como conocí a vues…digo, mi historia de amor-odio con esta planta.

No os lo voy a negar, hasta hace poco si me hubieras preguntado cual era la planta carnívora más difícil de cultivar te hubiera dicho sin dudar la Heliamphora, y da igual la especie, cualquiera me valía. Pero me temo que la cosa ha cambiado. La Drosophyllum es mucho peor. Y la verdad, no entiendo porque, ya que si ves las condiciones en las que crece, parece una todoterreno que lo aguanta todo; es más, es de las únicas (con el permiso de Pinguicula) capaz de aguantar una seria sequía. Pero en cultivo es otra cosa.

Así que nada, vamos al grano. Hace 3 años exactamente (Enero 2016) hice una siembra de Drosophyllum (ver vídeo) y obtuve buenos resultados. Si bien no nacieron todas, si lo hizo una gran parte (lo siento, no recuerdo el porcentaje exacto). Me quedé con un total aproximado de 15 plantas jóvenes que iban creciendo y de las que murieron aproximadamente 6 durante el paso de semillera a planta joven. Con alguna otra hice algún experimento de manipulación y también murió. A eso le sumamos que se vendieron unas 5, me quedé con 4 plantas. Estas 4 sobrevivieron el verano y pasaron a adultas.

Tengo que decir que las Drosophyllum en verano y por la mañana son espectaculares y dejan un perfume mieloso buenísimo a todo el invernadero. Una fragancia que no se olvida fácilmente.

Como iba diciendo, estas plantas sobrevivieron al duro verano Mediterráneo, y eso que el invernadero no estaba tan preparado como lo está ahora con el tema de las temperaturas, puesto que ya no se calienta tanto debido a los 12 metros de ventilación.Y en

Enero de 2017 (un año después de la siembra) viendo el «exito» de las plantas, me decidí a sembrar una gran cantidad de semillas (unas 70 aproximadamente). Esta vez hice un experimento sobre la necesidad de escarificar (ver vídeo) y vi que las escarificadas tardan bastante menos en germinar, pero la proporción global cambia poco al cabo de 2 meses.
El problema vino en Febrero de 2017, momento en que un fuerte temporal golpeó el invernadero (ver vídeo) y rompió el plástico y parte de la estructura, precipitándose sobre las Drosophyllum semilleras y sobre algunas de las adultas sembradas en 2016. El resultado fue la muerte de unas 15 semilleras y 2 adultas, especialmente por la cantidad de agua que les cayó encima.

El resto de Drosophyllum sobrevivió al invierno, pero en primavera algunas semilleras (que ya pasaban a jóvenes) empezaron a morir, concretamente una bandeja entera de 25-30 plantas. Creo que la bandeja alveolar no fue un buen sistema de siembra y se les quedó pequeña rápidamente.

Llegó el verano y las plantas adultas sembradas en 2016 florecieron con varias flores dándonos una gran cantidad de semillas. Al terminar la floración murieron 2 (puede que por el debilitamiento de la floración) y las 2 restantes duraron hasta otoño, pero terminaron pereciendo igual. Así que en invierno de 2017 a 2018 ya no tenía ninguna Drosophyllum y de hecho, llevo 1 año sin sembrarlas debido a cambios en el invernadero.

No obstante ahora en Enero de 2019, 3 años después, me he decidido a volver a realizar una siembra generosa para inundar los invernaderos con ese aroma que aún no he olvidado. Esta vez se que errores no debo repetir… lo iremos detallando.